Cuando tomamos una decisión, es inevitable pensar
qué hubiera pasado si hubiéramos decidido otra cosa. Vivimos divididos, entre
lo que elegimos, y lo que hubiéramos podido elegir. Estamos llenos de
nostalgia, de lo que hubiéramos podido ser. Siempre pensamos que es mucho más
feliz el que hubiéramos sido, si no fuéramos el que somos. Somos una entre
tantas posibilidades de los que hubiéramos podido ser. Si queremos ser lo que
hubiéramos podido ser, entonces, hay que hacer correcciones.
Todos tenemos un personaje asignado en este gran teatro que es el mundo. Vivimos pensando como seria si nos hubiera tocado otro personaje. Aunque nos pongamos su vestuario, o repitamos sus diálogos, no podemos ser ese personaje que hubiéramos querido ser. No somos ni la sombra del que hubiéramos querido ser, ni la esperanza del que podríamos ser. Estamos condenados a ser el que somos. Cuando no te sentís feliz con quien sos, y te lamentas por el que hubieras podido ser, tenes solo dos alternativas: o matar al que hubieras podido ser, o matas al que sos.
Los humanos están hechos de condicional compuesto, o de futuro imperfecto. El futuro es imperfecto, porque es impreciso, improbable. Nadie puede afirmar lo que será, porque no sabe siquiera si será. El condicional compuesto supone una condición: '¿Que hubiera pasado si...?' Pero ese 'si' es hipotético, tampoco existe. No existe ni lo que debiera, ni lo que podría ser. Solo existe lo que es. El ser, se define por el hacer. El que es, hace. El que no hace, hubiera podido ser. Es la acción lo que te saca la inercia de la angustia. Si hubieras querido ser cantante, abrí tu boca y canta. Algo roto, angustia. Arreglarlo, da alergia. El hombre de acción, no llora por lo que no fue, hace. Lo que fue, no se puede cambiar. Lo que será, no se puede conocer. Lo que es, el presente, es todo lo que tenemos. El pasado es inalterable. El futuro es intocable. De modo que estamos condenados al presente. Pero la buena noticia, es que el presente se puede transformar. Solo el presente. Nos guste o no, somos solo presente. Presente, que solo puede transformarse con amor.
Todos tenemos un personaje asignado en este gran teatro que es el mundo. Vivimos pensando como seria si nos hubiera tocado otro personaje. Aunque nos pongamos su vestuario, o repitamos sus diálogos, no podemos ser ese personaje que hubiéramos querido ser. No somos ni la sombra del que hubiéramos querido ser, ni la esperanza del que podríamos ser. Estamos condenados a ser el que somos. Cuando no te sentís feliz con quien sos, y te lamentas por el que hubieras podido ser, tenes solo dos alternativas: o matar al que hubieras podido ser, o matas al que sos.
Los humanos están hechos de condicional compuesto, o de futuro imperfecto. El futuro es imperfecto, porque es impreciso, improbable. Nadie puede afirmar lo que será, porque no sabe siquiera si será. El condicional compuesto supone una condición: '¿Que hubiera pasado si...?' Pero ese 'si' es hipotético, tampoco existe. No existe ni lo que debiera, ni lo que podría ser. Solo existe lo que es. El ser, se define por el hacer. El que es, hace. El que no hace, hubiera podido ser. Es la acción lo que te saca la inercia de la angustia. Si hubieras querido ser cantante, abrí tu boca y canta. Algo roto, angustia. Arreglarlo, da alergia. El hombre de acción, no llora por lo que no fue, hace. Lo que fue, no se puede cambiar. Lo que será, no se puede conocer. Lo que es, el presente, es todo lo que tenemos. El pasado es inalterable. El futuro es intocable. De modo que estamos condenados al presente. Pero la buena noticia, es que el presente se puede transformar. Solo el presente. Nos guste o no, somos solo presente. Presente, que solo puede transformarse con amor.
