28 de junio de 2014

El orgullo...

Hay cosas que las tenés muy claras: que lo querés, que te la jugarías de nuevo por él y que las razones por las cuales no funcionó la última vez no las querés repetir.

Que fácil es decirlo ¿no? Pero... ¿vale la pena ser siempre la que da el primer paso?, o sea, lo querés pero de ahí a ser siempre la boluda que le escribe, hay una gran diferencia.

Hoy preferís “olvidarte” de él (sabés que es imposible), antes que agarrar el celular y mandarle un whatsapp diciéndole que lo extrañas. Porque perdiste muchas veces el orgullo, pero más te duele que él no mueva un dedo después de haberte dicho miles de veces que te quería.

Todo cambia y lo que alguna vez te molestó, hoy lo ignorás…por esa razón sabés que no volverías a repetir el mismo error dos veces (lo repetiste mil veces, pero hagamos de cuenta que no pasó nada). Lo que una vez te hizo tirar toda la relación a la mierda hoy ni lo pensarías, porque lo querés y quizás sea un poco tarde pero “mejor tarde que nunca” dice el dicho.

Hay una frase que me gusta mucho: “El tiempo no cura nada, sólo te acostumbra a la idea de que algunas cosas están cambiando y que debes aceptarlo”, creo que es así. Sabés que aunque pasó un tiempo lo seguís extrañando pero te diste cuenta que aunque te duela te acostumbraste a eso y quizás te parezca extraño pero hasta lo estás llegando a aceptar…quizás nunca vuelvas a estar con él porque vos no pensás perder el orgullo (el poco que te queda) y parece que él tampoco.

21 de junio de 2014

La decisión.

¿Somos nosotros los que llegamos a la verdad o es ella la que llega a nosotros?. De cualquier manera lo que se interpone entre nosotros y la verdad es una decisión.

La mayoría de las veces, eso que tanto queremos saber, esta ahí al alcance de nuestras manos. Si está ahí, si es tan accesible ¿porque seguimos deambulando en la ignorancia? ¿Es falta de interés o cobardía? ¿Qué nos hace preferir el silencio o la mentira? Se puede vivir toda una vida caminando por el filo de la verdad o se puede ir directo a ella, solo es una decisión. 

Llegar a ella o dejar que ella llegue a nosotros, la verdad es una decisión. Una decisión que nos cuesta mucho tomar. ¿Por qué razón no corremos ese velo que nos impide ver la verdad?, ¿de qué nos protege esa ceguera? ¿Qué clase de peligro es la verdad? Que para proteger a alguien tenemos que mentir. La verdad nos rodea con contundencia, nos satura de señales elocuentes. No se trata de querer verla sino de quererlo. La verdad está ahí, siempre está ahí, al alcance de tu mano. Entre vos y ella no se interpone más que una decisión. ¿Qué es ese temor a escuchar o decir la verdad? ¿qué tenemos perder? La verdad te saca de un mundo y te lleva a otro. Tal vez la resistencia a la verdad se deba a que luego de ella no se puede volver a atrás. La verdad te vacía de excusas y no te deja otra alternativa más que hacerte cargo. 

La verdad es una elección y como en toda elección se pierde y gana. La mentira es aferrarse a lo que no se quiere perder. La verdad desaloja de mentira que se instaló en tu vida y que vive con vos como si fuera un miembro de tu familia. La verdad es una medicina amarga cuesta tragarla pero te cura. La verdad es incómoda, fría y árida. La verdad te quita sobre todo ilusión pero te transforma en algo más verdadero. 

La verdad no se parece a ninguna especulación. No promete finales felices ni noticias complacientes, solo te asegura verdad, el suelo más firme para construir lo que sea. La adultez es dejar atrás los caprichos infantiles y aceptar la vida como es, es hacerse cargo. Y el camino a la adultez es la verdad. La mentira o el silencio te hunden en las arenas movedizas de la especulación. La verdad en cambio, te deja un solo camino por delante: la acción. 

La verdad es lo opuesto a la ignorancia, es el combustible para avanzar. La verdad es una luz contundente a los que los fantasmas de las cavitaciones retroceden. Una vida verdadera es tener opciones, es poder elegirlo y hacerlo. 

Mentir es mentirse, decir la verdad es ser la verdad, es vivir de verdad y es una elección. Una decisión que asusta porque es elegir perder. Perder la ilusión, perder todo aquello que quisiéramos que la vida fuera, perder ambiciones, comodidades y distracciones. Perder esperanzas y sueños es perder todo ese consuelo que nos inventamos por temor a que doliera la verdad. La verdad es soltar amarras y nadar en un mar de libertad. 

17 de junio de 2014

¿Qué es el amor?

¿Qué es el amor? Una buena pregunta que nos hacemos muy poco. ¿El amor es algo volátil, hecho de aire como decían los griegos? ¿El amor es algo que tan pronto como llega se va?
¿De que está hecho el amor? ¿De pensamientos? ¿Es causa o azar?
¿El amor es una cuestión química? ¿Son dos cuerpos que se encuentran o dos almas?
¿El amor es una bendición o una maldición?
¿El amor es algo conveniente? ¿Es la unión de dos egoísmos? ¿El amor es la unión de dos almas? ¿Existe una ecuación para el amor?
Si el amor es la unión de dos almas, y esas almas son inmortales, entonces ¿el amor es inmortal?
¿Por qué cerramos los ojos cuando besamos a alguien que amamos? ¿Amamos al otro o a la imagen que tenemos del otro?
¿Por qué nace el amor? ¿Por qué muere? ¿Es una ilusión o es algo real? ¿Existe el amor sin dudas?
¿Por qué ese beso que antes te hacía temblar hoy ya no te produce nada? ¿Por qué se va el amor? ¿Y a dónde?
Un amor inmortal es una herida profunda que solo puede ser curada con más amor.