Para
empezar quiero decir que yo era de las que odian la frase: “Todo llega cuando
menos lo esperas”, pensaba que era la típica frase automotivadora que se usa como
último recurso cuando estás re bajón.
Sin
embargo llegó alguien y me hizo tirar todo lo que pensaba o suponía bien lejos,
me hizo ver que a veces vale la pena esperar y pasar por cosas que en ese
momento creías perfectas…pero viéndolo un tiempo después desde otra
perspectiva, no estaba tan bueno como pensabas, ni te hacia tan bien como creías.
Pero hoy eso que en su momento no me hizo tan bien me sirvió para decidir no
repetirlo más…si algo te hizo mal ¿vas a ser tan egoísta de hacérselo a
alguien?, yo no. A veces no repetir eso que nos hizo mal es mucho más simple de
lo que pensamos, pero por miedo a cambiar o a elegir otra cosa no nos animamos
y ahí está el error, ¿por qué no dejar ir algo que nunca te hizo bien?.
Llegó
alguien que me hizo confirmar que no hay nada mejor que la sinceridad, sí, a veces
duele pero ¿no es preferible una verdad dolorosa antes que una mentira que
después va doler el triple quizás?, para
mí es preferible la sinceridad antes que, por ejemplo, un “te quiero” falso.
Además
la sinceridad (para mí) es una aliada de la confianza, si me vas a mentir o a
ocultar cosas olvídate de que confíe en vos…no es muy difícil saber que a la
larga o a la corta las cosas no van a ir bien. Por eso considero que es suuuper
importante saber que podes confiar en el otro y que el otro sepa que puede
confiar en vos, sea para una pavada o para algo importante.
No
todo llega como lo imaginas ni cuando lo esperas y eso es lo lindo, sorprenderse
y darse cuenta que todo se dio sin planearlo, sin necesidad de mentir o
caretearla, sólo siendo vos misma.
Un
vez que dejaste ir, no hay dudas de que va a venir algo mejor…en mi caso, llegó
algo mil veces mejor. No hay nada más lindo que saber que el otro confía en vos para lo que sea, que está cuando lo necesitas o que sabe que cuenta con
vos para lo que necesite, que no duda en decirte todo lo que piensa, sea bueno
o malo y saber que cuando te dice “te quiero” lo dice de verdad.
Por
eso creo que más que quejarme de lo que alguna vez considero que me hizo mal, lo
agradezco. Y sí, todo llega cuando menos lo esperas.