Como todos los días mi día de cursada terminó (a las nueve – diez de
la noche), sí divino. Caminé hasta la parada, un poco más de lo que caminan los
demás porque “me gusta que haya poca gente”, histérica se nace.
Llegué a la parada y miré a la gente que estaba esperando…una
señora con una nena, un hombre viejito y una chica que estaba hablando muy animadamente
con un chico rubio (muy lindo y eso que no me gustan los rubios eh). Esperé
unos minutos y me empecé a aburrir (la paciencia no es lo mío), fui al kiosco y
pedí 5 pesos de caramelos…el señor que atendía era más lento que una tortuga, en
ese momento empecé a pensar en cuanto lo iba a odiar si se me pasaba el
colectivo por su culpa, pero por suerte no pasó. Me dio los caramelos, le
sonreí y salí del kiosco a la espera del colectivo.
Saqué el celular de mi bolsillo y abrí twitter, leí un rato los
tweets y lo cerré. Me comí un caramelo y observé a los dos chicos que estaban
hablando, ella estaba sentada en la ventana del kiosco y él estaba parado mirándola
a ella.
El colectivo todavía no llegaba, llamé a mi viejo y le pregunté
donde estaba…su respuesta fue: “en el centro, bájate ahí y te buscamos”.
Aburridísima otra vez, hasta que (quería meter suspenso), el chico
rubio se me acercó y me preguntó:
-Discúlpame ¿vos te tomás el cole a Neuquén?
-Si, ¿por?
-¿No
tenés un pasaje que me vendas? Porque no tengo la tarjeta
-Si,
no hay drama
-Buenísimo gracias, te doy la plata ahora así me saco un problema de
encima y me sonrió
-*Me
derretí*
Llegó el bendito colectivo y nos subimos, le pedí dos pasajes al
chofer. Me di vuelta y le di su pasaje al chico rubio, me dijo gracias y se
quedó parado. Yo me fui para el fondo del bondi.
Llamé 800 veces a mi viejo que obviamente no me respondió porque para
él cualquier cosa es más importante que atender el celular.
Perdí de vista al chico.
Llegué a destino, me bajé del cole y vi que el chico rubio estaba
cruzando la calle. Me quedé parada llamando a mi viejo que siguió sin
atenderme. Mientras estaba llamando vi que venia hacia mí sonriendo el chico
rubio mientras yo pensaba: me mandé alguna cagada, le tenía que dar vuelto, no
sabe alguna calle…
Se paró enfrente mio y me dijo: “Esto es para vos, gracias por el
favor” y me dio un Bon o Bon, lo miré con cara de “¿¿para miii??” y le dije: “Aay
gracias”, él seguía sonriendo y no me molestaba para nada.
Me dio un beso y me dijo: “Suerte que andes bien”, cuando
reaccioné le respondí: “Gracias, vos también”.
Consejo: Estaría bueno que la gente que viaja en colectivo lleve
un cartelito con su nombre porque yo quería saber el nombre del “chico rubio”,
para no tener que decirle “chico rubio” porque seguro que tiene nombre, obvio
que tiene.
Que lindo que es que te saquen una sonrisa, lo más sorprendente es que muchas veces lo logra gente que no conoces, que sólo te la cruzas una vez en tu vida y que quizás sin saberlo te alegraron el día con un simple gesto, un "gracias" y una sonrisa. Amo a esa gente.
Un simple viaje en bondi.