Despertar es una utopía, un sueño,
algo por lo que vivir y elevar nuestro espíritu.
Despertar es liberar tu mente de las cadenas impuestas
por tu razón.
Es entender que el universo es un océano oscuro y
que nuestras únicas luces para iluminarlo son el amor y la bondad.
Despertar es aprender a usar nuestra mente y
no que ella nos utilice a nosotros, es aprender a pensar, a cuestionar, a
dudar, a creer, a equivocarse y volver a empezar.
No importa cual sea tu ideología, tu religión, tu
objetivo, despertar es saber que el único camino para sentirte pleno es el de
la paz y el amor.
Porque al fin y al cabo no interesa el fin, sino la
forma en que lleguemos a él.
Despertar es tener la certeza de que el mundo se
puede cambiar, y que la única forma de hacerlo es liberándote de tu ego para
sacrificarte por el otro.
Hacer el bien, brindar claridad, iluminar con el
alma, alejar la tempestad y transformarla en calma, esparcir y cubrir el mundo
con el perfume de tu esencia, terminar con la discordia y sembrar
paz...contagiar, eso es despertar.
Terminar con los prejuicios, conocer y descubrir el
alma de las personas, no su envase...buscar en lo profundo.
Estar abierto de cuerpo y espíritu para dejar que
la vida te sorprenda y te inunde de certeza y sabiduría.
Permitirte volar, soñar, jugar...ir más allá de
todo lo tangible, intentar descubrir los mayores misterios sabiendo que las
respuestas a nuestras preguntas sólo se encuentran dentro nuestro.
Despertar es desear que el otro despierte y estar
dispuesto a todo por conseguirlo.
Despertar es liberar, desencadenar, desatormentar,
tranquilizar, brindar esperanza y fe.
Despertar y saber que dormía,
Despertar y saber que aún duermo,
Despertar sabiendo
que nunca terminaré de despertar.
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