"Que te hayan boludeado una vez no significa que todos vayan
a hacer lo mismo", me repito a mi misma con la intención de que mi cerebro
se lo crea.
Difícil creérmelo, pero más difícil es conocer al típico “pibe
perfecto”, tierno, inteligente, que te banca en todas, te hace reír, con el que
podés charlar horaaas sin aburrirte, que le gusta la buena música (la misma que
a vos) y alejarse por miedo a lastimarlo o a salir lastimada, sí, soy una
boluda.
Te repetís una y mil veces: “ya va a llegar el indicado”, pero
cuando llega dudas 800 veces ¿y si me está chamuyando? ¿Y si le dice lo mismo a
todas?...la lista de preguntas es bastante larga, y terminás dudando hasta de
vos misma.
De eso se puede salir (según mi teoría) de dos maneras: te la jugás por él y ves que pasa o haces la “gran yo” y preferís salir corriendo
por miedo.
Obvio que tarde o temprano te arrepentís y te preguntás “¿Qué
hubiera pasado si…?”, pero no hay vuelta atrás. Lo hecho, hecho está y te la
tenés que bancar, poner tu mejor sonrisa y hacer como que no pasó nada, cuando
vos y sólo vos sabés que pasó todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario