27 de julio de 2016

La felicidad...es relativa.

Hoy pensaba que la felicidad es taan ¿relativa?, si relativa…durante la vida vamos consiguiendo logros. Estudiamos lo que nos gusta, aprobamos ese  final que tanto nos costó. Conseguimos rodearnos de gente que queremos y nos quiere. Somos muy felices cuando conseguimos cada una de esas cosas. Sin embargo una vez conseguidas, cuando pasa el tiempo las olvidamos o no las tenemos en cuenta. Tenemos muchos motivos para ser felices, a veces “pequeñas cosas” como ver una serie abrazada a tu chico, tomar una birra con él mientras lloras de risa o juntarte con tus amigas a mirar pelis y charlar en ese momento nos hace las personas más felices del mundo. Pero otras veces un hecho insignificante termina con nuestra felicidad de ese momento. Es como una diminuta mancha en una graan pared blanca. La mancha se vuelve el centro de nuestra atención. ¿Por qué no podemos fijarnos en el resto de la pared?.

La felicidad en un momento dado es relativa a ese momento. Depende de los hechos más recientes. Podés ser una persona que lo tenga todo en la vida para ser feliz, pero podés dejar de estar feliz si (por ejemplo) hace cinco minutos discutiste con tu viejo. Así como hay hechos “insignificantes” que nos hacen muy felices, están esos otros que nos hacen olvidar en un minuto lo felices que eramos, por eso creo que tenemos que aprender a valorar las cosas que tenemos y a darle la importancia justa a las cosas menos importantes. ¿Te fue mal en un final? No importa, se puede rendir de nuevo, además dentro de cinco años ni te vas a acordar de ese final…sin embargo no vas a olvidar a las personas que te quieren ni a ese chico que te dijo “che pinta una birra” con una sonrisa en la cara. Eso no se olvida.




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